ONCE y su Fundación culminan el plan de cooperación de sus trabajadores con Haití
La ONCE y su Fundación, con la intermediación de FOAL,han culminado su programa de cooperación y ayuda a la recuperación de la situación de las personas con discapacidad visual en Haití, gracias a los 125.551 euros recaudados.
El 12 de enero de 2010 un terremoto de 7,3 grados en la escala de Richter sacudió Haití, con epicentro a 25 km. de la capital, Puerto Príncipe. Según las autoridades locales, más de 210.000 personas murieron, cerca de 300.000 sufrieron heridas y casi 1.500.000 perdieron su hogar. En lo que respecta a las personas con discapacidad, el desastre fue aún más dramático: desaparecieron las infraestructuras, equipos y materiales específicos que eran utilizados por sus asociaciones, como la sede de la Sociedad Haitiana de Personas Ciegas (Societé Haitiene de Aide aux Aveugles, SHAA), que hasta entonces daba servicios a 3.000 personas con discapacidad visual.
Tras la tragedia, la solidaridad de todos los trabajadores de la ONCE y su Fundación se tradujo en la donación de 125.551 euros, que se han destinado a cubrir las necesidades de rehabilitación, educación y formación de los haitianos con discapacidad visual.
En mayo de 2010, el director general de FOAL, Fernando Iglesias, viajó a Haití para contactar con las entidades que trabajaban por y para las personas con discapacidad para establecer posibles vías de colaboración. Como resultado, se abordó un plan de desarrollo trienal a favor de la SHAA, a la que se le ha hecho llegar material específico para recuperar los equipos e infraestructuras destruidas por el terremoto y se ha hecho entrega también a sus afiliados de equipos y materiales de uso habitual en educación y rehabilitación, entre otros. Esos más de 125.000 euros permitieron la compra de equipos y materiales tiflotécnicos destinados a programas de Educación (punzones, regletas, ábacos, máquinas Perkins, papel braille, una impresora impacto-texto, una línea braille, blocs de falsilla y sets de geometría); Rehabilitación (bastones de diversos modelos y longitudes y sus sets de reparación, relojes parlantes y tele-lupas); Ocio y Recreación, (balones de goalball y showdown, parchís, tres en raya, ajedrez y muñecos Braillín) y Reconstrucción de Oficinas (ordenadores, impresoras, mesas y sillas, divisores portátiles y diverso mobiliario).
Largo proceso
En estos cuatro años, el envío del material se ha llevado a cabo en dos fases. La primera, por valor de 5.304 euros, fue ejecutada en febrero de 2011 aunque, debido a las dificultades operativas tras la catástrofe, no llegó a sus destinatarios hasta junio de ese año. La segunda fase arrancó en septiembre de 2011, pero la recepción de materiales no se confirmó igualmente hasta julio de 2012, fundamentalmente por las negociaciones en exenciones de impuestos, y comprende todo el material restante, incluyendo piezas de segunda mano donadas por el CIDAT de la ONCE. En total, casi tres toneladas en equipos y útiles diversos por importe de 89.305 euros, al cual hay que añadir 17.638 euros en concepto de costes de almacenaje en las aduanas de Puerto Príncipe durante más de seis meses. Los fondos remanentes tras el envío del material se han utilizado para la compra del material de oficina para la sede de la SHAA. La última acción relacionada con el proyecto ha sido la facilitación de una asistencia técnica destinada a formar a los técnicos de la SHAA en el uso y mantenimiento de los equipos tiflotécnicos enviados. Se llevó a cabo en agosto de 2013 con la colaboración de Julio Canizález, vicepresidente primero de la Unión Latinoamericana de Ciegos y experto salvadoreño en Tiflotecnología. El programa de asistencia incluía trabajo con impresoras braille de gran tirada y de producción en relieve o líneas braille, equipos necesarios para producir material adaptado. “Creo que algo admirable tanto de los ciegos como de la sociedad española en general es que en tiempos de crisis, como la que tienen, no se olvidan del resto del mundo. Siguen ayudando, apoyando, colaborando y viendo cómo mejorar aspectos de democracia, de participación, económicos, y creo que quien no lo reconoce se equivoca. Gracias a la ONCE, los ciegos de otros países mejoran mucho su situación”, comenta Canizález para quien la experiencia en Haití ha sido única y un gran ejemplo de superación y lucha contra la adversidad (archivo mp3) . Con este proyecto de cooperación como ejemplo, Canizález, quien proviene de un país en el que las necesidades de las personas ciegas son muchas aún, está convencido de que sea cual sea la situación, la solidaridad ha de ejercerse en cualquier caso y desde cualquier país (archivo mp3).
Una difícil situación
Efectivamente, la situación de las personas ciegas en Haití sigue siendo muy extrema, según explicaba a nuestra revista el presidente de la SHAA, Michel Pean (archivo mp3). Para Pean, la ayuda del personal de la ONCE y su Fundación en concreto ha sido muy útil (archivo mp3). En la actualidad viven en Haití 80.000 personas ciegas: “en estos tres últimos años, nosotros hemos atendido a entre 35.000 y 37.000 de ellas, no sólo de Puerto Príncipe sino también de otras zonas del país, pues la SHAA tiene presencia en ocho de los 10 departamentos de Haití”, afirma Pean y matiza que el material recibido se ha destinado principalmente a rehabilitación (archivo mp3).
Culminado el proyecto al 100 por 100, la ONCE quiere expresar su satisfacción y confianza en una mejora de estas condiciones. El director de FOAL, Fernando Iglesias, realiza, satisfecho, un balance muy positivo de este programa de cooperación que ha ayudado a miles de personas discapacidad visual en Haití (archivo mp3).
Un reportaje de Mercedes Leal