Dinámica de un sorteo
Son muchas las personas y procedimientos implicados para que cada día el sorteo aparezca a los ojos del público como algo natural y sencillo
Muchos admiran la perfección que acompaña a la emisión televisiva de los sorteos, pero hay que pensar que lo que el público percibe en cualquier programa
de televisión -ya sea una película, una obra, etc.- es el resultado final. Sin embargo, ¿qué es lo que hay realmente detrás para obtener ese resultado? Pues todo un entramado de medidas y actividades profesionales difícilmente comprensible para quien no esté involucrado en el proceso. Intentaremos acercarnos a la compleja dinámica que hace posible, en nuestro caso, la realización de los sorteos de la ONCE.
Como si de un noticiario o cualquier otro programa seriado se tratara, en todo sorteo la cara visible siempre es siempre la misma, pero ello es resultado de la disposición de toda una serie de medios técnicos y humanos, que contemplen cualquier posible incidencia. En el caso de los sorteos de la ONCE el personal implicado asciende a unas 20 personas dedicadas in situ en el plató. Profesionales de realización, técnicos y ayudantes de equipos y sistemas, y los representantes de la Mesa de Sorteo, entre los que se encuentra un notario que da fe del resultado obtenido. Y otras tantas personas se encuentran "de guardia", por si fuera necesaria su presencia para reemplazar a alguno de los designados.
El proceso arranca cada día con el control del elemento principal: las bolas. Se abren los arcones en los que han sido depositadas para su custodia desde el sorteo anterior, en presencia del notario que realiza su revisión. Una vez obtenida su conformidad, se procede a introducir las bolas en sus correspondientes bombos, también bajo supervisión del notario, así como del interventor del sorteo y personal del Departamento de Operaciones de Juego de la ONCE.
Cargadas todas las bolas en sus correspondientes bombos, se procede a realizar diferentes extracciones a modo de ensayo del sorteo, para verificar que todo funciona correctamente. Este ensayo se realiza con suficiente margen de maniobra para corregir cualquier posible fallo o mal funcionamiento. Y, en caso extremo de suma gravedad, se cambiaría el emplazamiento de realización del sorteo, circunstancia que aunque nunca se ha producido, está también prevista. Concluido el ensayo, se pasa a constituir la Mesa del Sorteo, que consta de un presidente, un interventor y el notario, que dan fe de cuanto acontece en el sorteo y validan su resultado firmando las correspondientes actas, que se incorporan al correspondiente Libro de Actas.
Circunstancias especiales
Todo parece, en definitiva, contemplado y los ensayos previos parecen ofrecer el suficiente margen de maniobra para corregir cualquier eventualidad o anomalía, pero ¿podría retrasarse la celebración de un sorteo? En primer lugar hemos de considerar que, para celebrar un sorteo, es condición inexcusable el previo cierre de las ventas relativas al mismo: de no producirse éste en tiempo y forma, provocaría un retraso ineludible en la celebración del sorteo. Pero, en lo que específicamente responde a la dinámica del sorteo, un retraso en su proceso de realización sólo cabría en casos de fuerza mayor (y agotadas todas las medidas de seguridad y protocolos de emergencia), circunstancia con escasísimas posibilidades de producirse, dado el gran número de medidas de previsión. El retraso, en todo caso, habría de ser comunicado a los participantes a través de la web de www.juegosonce.es
Y, yendo un paso más allá, ¿se podría llegar a no celebrar un sorteo, por el motivo que fuese? Pues no, esa posibilidad no existe, ya que -aunque hubiera de retrasarse por un motivo como vemos de carácter absolutamente excepcional-, en cuanto se restableciera la situación que lo ha demorado, el sorteo se celebraría.