Pérdida parcial de la visión que no puede ser corregida con lentes convencionales ni con tratamientos médicos o quirúrgicos. La baja visión ocasiona dificultades a la hora de realizar ciertas actividades (lectura, reconocimiento de caras, desplazamiento, etc.), existiendo una relación entre la problemática y el tipo de afectación ocular. La optimización del resto de visión, a través del desarrollo de habilidades compensatorias, de la utilización de productos ópticos y no ópticos y de las adaptaciones del entorno, resulta fundamental para incrementar la eficiencia visual en la realización de las tareas cotidianas. En la última Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS (CIE-10), el término "Baja visión" se reserva para la intervención y rehabilitación de las personas con deficiencia visual.