Conductas específicas que implican el uso de la visión (fijación, localización, cambio de mirada, exploración, seguimiento y coordinación ojo-mano) que son necesarias en distintas acciones. En el ámbito de la instrucción en baja visión, es una de las tres áreas que integran los programas de instrucción: adaptaciones ambientales, incremento de este tipo de habilidades, e integración de la visión en las actividades de vida diaria.